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17 Septiembre 2026
El miedo a conducir tiene nombre: amaxofobia. Este trastorno psicológico afecta a miles de personas y puede llegar a limitar de forma significativa su movilidad, autonomía e incluso su vida laboral y social. Sin embargo, existe una realidad mucho más frecuente y menos visible que también puede generar inquietud al volante: la falta de confianza en el propio vehículo.
“Un ruido extraño que aparece de repente, una vibración desconocida, un testigo luminoso que no se apaga o una avería reciente son situaciones que muchos conductores han experimentado alguna vez. Aunque no provocan necesariamente miedo a conducir, sí pueden generar preocupación, aumentar la tensión durante el trayecto y alterar la sensación de control y seguridad”, explica Sonia Rojas, psicóloga sanitaria al frente del gabinete Frena tu miedo, especializado en el miedo a conducir. “Y es que atender al estado técnico del vehículo constituye una variable en el tratamiento de la amaxofobia según el tipo de paciente”, valora.
Para describir esta realidad, la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), que agrupa a fabricantes de componentes adheridos a Sernauto, define el concepto de "confianza mecánica" como la tranquilidad que experimenta un conductor cuando sabe que su vehículo ha sido correctamente mantenido y cuenta con componentes fiables y de calidad.
Más allá de la amaxofobiaLa amaxofobia ha contribuido a visibilizar la importancia de los factores emocionales en la conducción. Sin embargo, los expertos recuerdan que no es necesario padecer este trastorno para sentir ansiedad al volante en determinadas circunstancias.
Cuando un conductor sospecha que su vehículo puede sufrir una avería o no se encuentra en condiciones óptimas, es habitual que aumente su nivel de alerta. La atención se divide entre la carretera y el propio vehículo, prestando atención constante a posibles ruidos, vibraciones o comportamientos anómalos.
En estos casos, la ansiedad no está asociada al acto de conducir, sino a la incertidumbre que genera la posibilidad de sufrir una incidencia mecánica durante el trayecto.
Superar la amaxofobia“Entre un 75% y un 80% de las personas que inician tratamiento con nosotros lo superan”, afirma Sonia Rojas. Según la psicóloga, este porcentaje lo engloban personas que se comprometen con la terapia y que también tienen el apoyo de su entorno.
El tratamiento se centra en primer lugar en tratar la parte psicológica: prevenir y gestionar la ansiedad, mejorar la percepción de uno mismo como conductor y reducir la percepción del peligro. Una vez abordada esta primera parte, la terapia de ‘Frena tu miedo’ continúa con una exposición progresiva a las situaciones del tráfico, con el acompañamiento del paciente al volante de la mano de profesores de autoescuela especializados o de psicólogos del gabinete.
En este punto, Rojas señala que se percibe más o menos confianza también en función del estado técnico del vehículo y de los sistemas de apoyo a la seguridad que incorpore.
Para Rojas, la casuística que se da en un accidente implica varios factores, el estado psicológico del conductor y el del resto de conductores, así como el estado técnico de los vehículos, del propio y del resto que circulan alrededor.
En ese sentido, el gabinete también lleva a cabo una labor de concienciación durante la terapia acerca de la importancia de prestar atención al estado técnico de los coches como fórmula para generar al paciente confianza. Rojas afirma que en terapia aconseja acudir al taller, no para reparar averías, sino para prevenirlas. “Adquirir esta conducta ayuda a muchos pacientes, que antes, a lo mejor, ni se plateaban pasar por el taller a no ser en caso de avería”, señala la directora de Frena tu miedo.
Saber que el automóvil responderá adecuadamente en un adelantamiento, una frenada de emergencia o un viaje largo aporta tranquilidad y permite conducir con mayor serenidad.
"Buena parte de nuestros pacientes recuerdan alguna ocasión en la que un ruido extraño o una avería reciente les hizo sentirse incómodos al volante. Es una reacción natural. Cuando la confianza en el vehículo disminuye, también puede hacerlo la tranquilidad con la que se afronta un desplazamiento", explica Rojas.
La importancia de la confianza mecánicaLa “confianza mecánica” no depende únicamente de la antigüedad del vehículo. También está estrechamente relacionada con su mantenimiento.
Elementos como los sistemas de frenado, suspensión, dirección, iluminación o filtración desempeñan un papel esencial para el correcto funcionamiento del vehículo y para la seguridad de sus ocupantes. Mantenerlos en condiciones óptimas contribuye no solo a reducir el riesgo de averías, sino también a reforzar la confianza del conductor.
Desde ECEC recuerdan que la elección de componentes de calidad y la realización de las reparaciones y del mantenimiento preventivo en talleres profesionales son aspectos fundamentales para garantizar la fiabilidad del vehículo a lo largo del tiempo.
“Si la amaxofobia representa el miedo a conducir, la confianza mecánica representa la tranquilidad que proporciona saber que el vehículo está preparado para responder cuando más se necesita”, concluyen desde ECEC.
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